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A pesar de lo mal que nos vaya todo, siempre quedará la imaginación. Esa magia de creer en que los sueños se cumplan en perseguir nuestras expectativas. En encontrar la felicidad.

jueves, 27 de septiembre de 2012

Capitulo 8


De repente un timbrido anuncio que el recreo había terminado y que todos los alumnos debíamos volver a nuestras respectivas clases. A pesar de que la siguiente clase era historia y era mi asignatura favorita, sabía que  me sería imposible concentrarme. Hoy estaba teniendo un día pésimo. Pero a pesar de todo entré a clase, concienciada de que no me iba a distraer con cualquier tontería que me dijera Carlos en mitad de clase. Ni siquiera pensaba abrir sus notitas. Me prometí no maltratarme a mi misma haciéndolo, porque sabía que luego estaría peor. Entré y me senté junto a Mica en una de las últimas mesas en la fila de la derecha. No me apetecía que la profesora me viese distraída, pues era la única asignatura que se me daba bien. A si que me acomodé y me limite a callar y mirar al frente. Terminaron de entrar los alumnos más atrasados.
-Eh Sophie._susurró Mica_ Carlos no está.
-¿Qué?_pregunté.
-Que Carlos se ha debido de largar en la hora del recreo. No ha venido a clase de historia.
-Que haga lo que quiera._ dije entrecortada_ Seguro que se ha ido de escapada romántica con la morena aquella.
-Bueno…si tú lo dices._dijo preocupada.
La cara de Mica anunciaba que algo estaba ocurriendo. Se le nota a la legua cuando le pasa algo y este era el momento.
-¿Por qué pones esa cara?_pregunté
-No sé…Tengo la sensación de que algo no va bien.
-Algo…¿sobre qué?_cuestione intrigada.
-Pues que Carlos no se salta las clases nunca Sophie. Bien que sea un descarado y que no le importen los estudios, pero su padre le obliga a venir a clase. Y hasta ahora nunca ha faltado.
-Pues algún día sería la primera vez ¿no?
Giré la cara y seguí mirando hacia el frente. La idea de que a Carlos le hubiese sucedido algo era descabellada. Sabía perfectamente que se había largado con aquella morena. Pero seguía habiendo algo dentro de mí que me hacía preocuparme por él. Las palabras de Mica me hicieron recapacitar ¿Y si realmente le había pasado algo? No, seguro que no. Debía estar tranquila y en cualquier caso; él no se merecía que estuviera preocupada por su estado. No se lo merecía. Si se había saltado la clase era problema suyo. Tal vez, se había enamorado de aquella chica y había decidido marcharse de casa con ella. Aunque eso sí que era improbable. ¿Carlos?...¿enamorado? Imposible.
 Abrí la carpeta y comencé a dibujar cosas sin sentido. Unos pocos garabatos que sacaban lo que tenía dentro en esos instantes. Estaba empezando a concentrarme cuando un papelito me dio de pleno en la cabeza. ¿Un papelito? No tenía ni idea de quien era. El único que solía mandarme notitas en clase era Carlos y no estaba. ¿Quién podía haber sido el remitente de aquella nota? Decidí abrirla. La desdoblé y pude ver una caligrafía perfecta en color verde.
“¿Qué te parece si quedamos un rato esta noche y tomamos algo? Así vuelvo a intentar animarte. Aunque no sé si podré, me lo pones difícil.”
Del susto me levanté. Y me giré a ver quien había podido ser el autor de aquella nota. A lo lejos, pude ver la perfecta sonrisa de Esteban. Me sonreí a mi misma. Pero mi felicidad solo me duró unos escasos segundos. Una mano se posó sobre mi hombro y me lo apretó. La sonrisa de Esteban se difuminó, al igual que la mía.
-Señorita ¿qué se supone que está haciendo?_dijo la profesora con temple serio.
-Eh…yo_ susurré.
-¿Usted qué?_me preguntó_ Váyase de mi clase ahora mismo, y para mañana reflexiona usted en veinte líneas lo que molesta a los compañeros levantándose en medio de clase.
Me quedé ahí plantada inmóvil. Todos los alumnos de la clase me miraban, incluso algunos se reían. Recogí mis cosas y me dirigí fuera del aula.
-No pensaba que era usted del tipo de alumnos que molestaban en clase._dijo la profesora enfurecida.
Abrí la puerta y me deslicé tras ella. Salí al recreo y me senté junto a unas grandes macetas llenas de rosas. Ese olor me encantaba, era mi flor favorita. Ese lugar me inspiraba gran tranquilidad. El sol me daba en la cara como esta mañana cuando me desperté tras esa pesadilla. La verdad es que ahora estaba demasiado cansada. Tenía ganas de llegar a casa y largarme un poco de mi realidad. Comencé a pensar en la nota de Esteban. Ese chico cada minuto me sorprendía más. Era más atrevido de lo que parecía. Pero ahora debía buscar las palabras apropiadas para decirle que no podía quedar con él. No porque no quisiera, sino porque ya había quedado, con Mica y con ese personaje misterioso que tanto me intrigaba conocer.

miércoles, 26 de septiembre de 2012

Capitulo 7


-¿Te encuentras bien?_dijo alguien por detrás de mí.
Me giré sobresaltada y vi a la persona que menos esperaba ver. Ahí se encontraba aquel muchacho plantado frente a mi. Observándome con aquellos ojos oscuros.
-Sí estoy bien, muchas gracias Esteban.
- ¿Estás segura?_me preguntó mosqueado_ Te he visto en el gimnasio y no sé…no te he encontrado muy bien.
-Bueno…No me pasa nada, simplemente no he tenido un buen día hoy.
-Pues no me parece nada bien que una chica tan guapa llore de esas maneras_ me susurró.
Me acarició la cara secándome las últimas lágrimas que caían por mis mejillas. Sus ojos me transmitían una tranquilidad extraña. Tenía razón mi amiga cuando decía que aquel muchacho escondía algo, a mi también me lo parecía. Me sonrió mirándome a los ojos y inevitablemente sonreí yo posteriormente. Me contagió su tranquilidad y por un momento me olvidé completamente el porque estaba llorando.
-¿Molesto?_preguntó Mica desde detrás de mi espalda.
-No, no molestas_ confirmé.
- Toma Sophie, la botella de agua. Bébetela toda todita ¿entendido?
-Sí, mamá…_refunfuñe.
Mica se quedo mirando a Esteban con ojos perplejos.
-Ah…Esteban, esta es mi amiga Micaela_ le dije.
-Hola encantado, yo soy Esteban, deberás conocerme, voy a tu clase de matemáticas.
-No, no te conozco_ mintió Mica_ Pero bueno, a partir de ahora, ya nos conocemos._dijo sonriéndole.
-Sí, bueno a tu amiga Sophie la conozco también desde hoy ¿verdad?
Solo pude asentir. Me quedé mirando a la nada, pensando. Mientras ellos dos comenzaron a entablar una interesante conversación sobre las matemáticas avanzadas, que por supuesto yo no podía comprender. Me parecía todo tan irreal. Aquellos dos chicos tan diferentes, comenzaban a llevarse bien. La verdad es que hacían buena pareja. La vivacidad de Mica podría despertar la tranquilidad de Esteban. Una extraña pareja, pero bonita. Pero tampoco se me olvidaban las palabras que Esteban me acababa de pronunciar. No solo me había dicho guapa, sino que me había acariciado la cara como si tuviéramos una confianza extrema. Ni podía olvidar a Carlos junto a aquella morena en el banquillo. Por otra parte, seguía intrigada por la persona que Mica iba a presentarme esta noche. Y que encima era muy importante para ella. Todavía no me lo creía. ¿De verdad Micaela se había echado novio?

martes, 25 de septiembre de 2012

Capitulo 6


-¡Cariño mío que es esa cara de perro!_gritó Mica mientras entraba por la puerta del baño_ El partido acaba de terminar y pensaba que te pasaba algo y he venido.
-Muchas gracias Mica pero no me pasa nada, estoy perfectamente_ susurre secándome la última lágrima que caía de mis ojos.
-¿Seguro?_preguntó_ Pues yo diría que mi pequeña ha estado llorando.
- Que no Mica enserio, estoy genial. Es más…tengo unas ganas impresionantes de irme de fiesta._le confesé esbozando una sonrisa.
Micaela e incluso yo misma, sabíamos que no estaba bien. Pero preferí no confesarle la verdad. Soy de ese tipo de personas, que cuando se sienten mal o tienen un problema lo evitan. Sé que evitándolo nunca desaparecerá, siempre seguirá doliéndome ese amor que sentía y que era completamente equivocado. Pero sentía como si pensándolo un poco menos, se fuera un poco de mí; aunque sabía que eso era probablemente imposible.
-¿Enserio?_preguntó abriendo los ojos_ ¿Qué te parece si quedamos esta noche en algún bar de ambiente?. Hay uno cerca de mi casa que está bastante bien.
- ¡Me parece perfecto¡ Pero no sé si a mi madre le parecerá bien._ dije con voz entrecortada_ Al fin y al cabo solo tenemos diecisiete años recién cumplidos…
- Sophie…Tu madre te dejará seguro, y si hace falta la llamo yo y le suplico.
- Bueno en ese caso…Me parece bien.
-Además…quería presentarte a alguien._me confesó casi sonrojándose.
-¿Me quieres presentar a alguien?_pregunté sorprendida._¿A quién?
-Es una sorpresa, ya lo verás…
-Siempre tan misteriosa…_la miré con cara de enfadada_ Va, dime quien es. ¿Te has buscado una amiga nueva? ¿Es tu novio?
-Y luego me dices a mi pesada._dijo mientras me golpeaba el hombro_ Lo único que te diré, es que es una persona muy importante para mí.
-Mmm...Creo que mi mejor amiga se ha echado novio y no me lo ha dicho…
Micaela no respondió. Y no porque no quisiese sino porque media docena de chicas entró en los baños del gimnasio interrumpiéndonos. Todas con pompones y vestidas al unísono de rojo. Sí, las animadoras entraron y ocuparon todos los lavabos de aquel baño de chicas y comenzaron a maquillarse.
-¿Tú eres la patosa aquella?_soltó una castaña con mechas rubias que estaba lavándose la cara.
-Claro que es ella jajaja_ rió otra animadora mientras me miraba desde el espejo_ Nunca podré olvidar su cara llena de barro.
-Desde luego que Carlos se lució aquel día_ respondió la castaña_ Se nota que juega en el equipo de fútbol.
A mí lo único que se me ocurrió fue salir corriendo de aquel baño. Aquellas chicas estaban hablando de mí sin ningún respeto. Debería de haberles dicho unas cuantas cosas pero no me atreví, o tal vez me quedé sin habla. Tantos recuerdos malos me dolieron. No quisé ni imaginarme la cantidad de risas que se habían echado Carlos y aquellas muchachas refiriéndose a mí. En ese momento me repugnaba la idea de tenerle cerca. No me cabía en la cabeza como podía gustarme una persona como él. Mica vino corriendo por detrás y me agarró del brazo.
-Sophie, no les hagas ningún caso…Ya sabes como son.
-No me importa nada sus palabras Mica. Lo que me duele es haberle ayudado después de todo lo que me hizo ese imbécil.
-Porque eres buena persona.
-No es lo mismo ser buena, que ser tonta_ de nuevo mis ojos comenzaban a enrojecerse.
-Yo creo que en el fondo se dio cuenta de que merecías la pena._confesó Mica.
Comencé a llorar, y esta vez mucho más intensamente que en el baño. Micaela me abrazó, me meció sobre su hombro. Por un momento me sentí sola y tremendamente estúpida. Después Mica se separó de mí y sacó un pañuelo de su mochila.
-Toma, y ven…Vamos fuera del gimnasio. Hay demasiada gente.
Ni siquiera me había dado cuenta de que acababa de terminar el partido y que los jugadores de fútbol estaban celebrando todavía la victoria en la cancha. Ambas salimos fuera del gimnasio y nos sentamos en uno de los bancos del pasillo.
-Venga Sophie tranquilízate._me suplicó._Voy a la cafetería a por una botella de agua ¿vale?
-Sí ve. Yo te espero aquí._dije sollozando.
-Ahora vuelvo, que a este paso te vas a deshidratar.
Micaela se marchó por aquel largo pasillo. Mientras yo intentaba relajarme y dejar de pensar en todo lo que acababa de ocurrir en aquel baño. Me soné los mocos y me levanté a tirar aquel papel a la papelera. En ese momento solo se me ocurría desaparecer.

lunes, 24 de septiembre de 2012

Capitulo 5


Cuando Mica se termino su limonada, recogimos nuestras mochilas y nos dirigimos al pasillo principal. Era un amplio pasillo con paredes de color blanco,  una britina llena de trofeos en el centro y unas cuantas macetas a lo largo del rodapié que le daban un aire más coloquial. Seguimos unos cuantos metros hacia adelante para llegar frente a la gran puerta del gimnasio. Al entrar, pude ver todas las gradas repletas de estudiantes. Casi todas chicas de unos años menos que nosotras, que venían a ver a unos cuantos chicos guapos jugar a fútbol como si en ello se les fuese la vida. Subimos a la cuarta fila y nos sentamos en una esquina al lado del pasillo. Desde arriba podía verse a nuestros compañeros de clase enfrascados en un juego contra unos chicos del instituto del barrio de al lado. También la mascota de nuestro instituto. Una gran ardilla color marrón cerezo vestida con un vestidito color rojo a conjunto con las animadoras.
-Que casualidad que ninguna animadora me caiga bien_dijo Mica.
-Bueno la chica esta…Sara, la de tercero. Tampoco me cae tan mal_afirmé
-Todas son iguales. Viven por y para su cuerpo, irse de compras y enseñar el culo en las fiestas de fin de curso.
Una carcajada de complicidad sucedió entre nosotras. Se puede decir que todas las animadoras de nuestro instituto, eran unas rubias estiradas. Por ser guapas, delgadas y tener vespa aparcada a la puerta esperándolas a diario, se creían más que nadie. Todavía nadie había cruzado más de dos palabras con ellas, solo se relacionaban entre sus bolsos de maquillaje con otras animadoras; bueno y con los chicos del equipo de fútbol claro. El día que llegué al instituto quise inscribirme en el club de animadoras, porque mi madre es bailarina de ballet, aunque ahora está en Paris y ya no me enseña sus magníficos movimientos, siempre ha intentado inculcarme la danza. Llegué convencida de iban a cogerme, pero resultaron ser unas bordes sin conciencia alguna. Me obligaron ha hacer una prueba de acceso para ver mi nivel. A lo que estaba realizando uno de los saltos finales. Un niño malcriado me dio un empujón.
-Las nuevas no entran al equipo de animadoras._refunfuño.
Tras el  empujón mis pies se resbalaron y caí de culo a un charco de barro que el agua de la manguera, que el consergue usaba para regar las flores, había hecho por casualidad justo detrás de mí. Era otoño y todavía no hacía mucho frío, pero mi vestido quedo totalmente empapado y mi pelo despeinado y manchado. Estaba de barro hasta las orejas y para colmo las animadoras suspendieron mi inscripción por patosa. Pero gracias a él conocí a Micaela, ella me ayudo a secarme y se ofreció a enseñarme el instituto. Desde ese instante, Carlos se volvió mi peor pesadilla. Me seguía a todas partes intentando que me saliese mal todo lo que me proponía. Me hizo la vida imposible. Hasta el día del accidente. Desde ese día pasamos de ser enemigos a tener una relación más o menos cordial. Fue un día en el que su moto se estampó con una farola justo frente a mi casa. Bajé a ver lo que ocurría, al ver que era él el herido me eche un poco para atrás. No se merecía mi ayuda, ni mucho menos. Iba con una chica morena muy guapa en la parte trasera. Al final llamé a la ambulancia y a sus padres, además de acompañarles al hospital. Gracias a Dios, salieron sanos y salvos de ese aparatoso accidente. Desde entonces, no ha vuelto a molestarme. Intentó acercarse a mi para que fuéramos amigos, y para pedirme perdón. Pero supongo que entonces ya era demasiado tarde. Un año no se olvida así por las buenas; aunque ahora ya estaba empezando a olvidar. No sé que fue lo que me atrajo de él ni que es lo que me tiene preocupada por si le pasa algo. Tal vez habrá sido ese maldito sueño. Pero supongo que Micaela tiene razón, a pesar de que intento odiarle, no puedo. Sigo teniendo la esperanza de que tenga algo en ese corazón vacío y un poco de humildad. Aunque todos mis intentos por sacarlo me han sido inútiles.
-¡Sophie, mira! ¡Corre! Mira a Carlos. ¿Quién es esa?
-¿Quién es quién?_pregunté asustada.
-Esa chica con la que está en el banquillo._dijo señalando.
-Pues otra novia que se habrá echado.
-Esa chica debe de ser nueva, nunca la he visto por aquí,_pensó
-Si te digo la verdad, no me importa.
Estaba ya harta de ver escenas como esta, y cada una con una chica diferente. Parecía que se las coleccionase para luego dejarlas tiradas. Intentaba hacer que no me importaba, pero en el fondo me dolía. Me dolía que le diese igual una chica que otra y que en el fondo no quisiese a ninguna. La chica morena le acariciaba la cara y el la cogía por la cintura. Estaría dándole suerte para el partido. Un fuerte pitido anuncio el descanso y me levante dirigiéndome al baño para lavarme la cara. Estaba cansada e incluso un poco dolida. Entré al baño y con las manos me humedecí la frente. Cuando levante la vista al frente y miré al espejo una pequeña lágrima me resbalaba por la mejilla derecha indicándome que estaba a punto de explotar. Ojalá Micaela tuviera razón y todo el mundo, incluso la persona más insensible que conocía y de la que estaba enamorada, tuviese sentimientos.

domingo, 23 de septiembre de 2012

Capitulo 4.


- Pues el chico no está nada mal_afirmó Mica
-Bueno, un chico normalillo.
-Que dices tía, ¿has visto que cuerpo tiene? Bien que digas que sea raro y todo el royo, pero lo que es; es._dijo totalmente convencida.
-Bueno…si tú lo dices. Además al fin y al cabo, tampoco es tan raro._pensé.
-A mi me pone.
-¿Cómo que te pone?_pregunte asombrada.
-Sí, es un chico interesante. Es guapo, cara bonita, buen cuerpo y también inteligente. Además tiene un aire misterioso, como si ocultara algo ¿sabes?_dijo totalmente pensativa mientras nos encaminábamos a la cafetería.
-Venga Mica, todo en esta vida no oculta algo. Ni los sueños, ni Esteban, ni nadie.
-Los sueños no sé, pero él estoy convencida de que sí. Esconde algo misterioso debajo de la ropa._bromeó mientras se echaba a reír.
-Por favor Mica…_dije moviendo la cabeza.
Entramos a la cafetería y nos sentamos en una de las últimas mesas. Unas mesas de color verde en las que nos pasábamos prácticamente todos los recreos. Una camarera vino para preguntar que queríamos tomar. Mica se pidió una limonada. Yo no quería nada, al menos no por ahora. Cuando la muchacha se marchó, tras traer su pedido Micaela sacó el paquete de cigarrillos y se encendió un cigarro.
-Mira que no tienes sentido del humor eh._dijo mientras exhalaba el humo hacia mi pelo_ El único secreto que tiene Esteban, es que está loquito por ti.
-¿Él? Si, ya… claro._dije irónicamente_ Que me haya chivado una pregunta en medio de un examen no significa nada y lo sabes. Y deja de tirarme humo, que luego oleré fatal.
- Ya no es solo eso. Es lo que te ha dicho después, se notaba como estaba un poco celoso. Es como te mira. Es todo.
- Sí, todo…sobretodo porque no hay nada por lo que pensar que le guste a Esteban, Mica_ le aclaré mosqueada.
-Te olvidas que yo siempre tengo razón. Dios Sophie… ¡Era un examen de mates!
-¿Y que?_pregunté.
-Pues que nadie se juega el cuello así por alguien, si no es porque esta totalmente enamorado de él ¿entiendes?
-O porque es buena persona y quiere ayudar simplemente.
-Bueno bueno, el tiempo me dará la razón.
-Sí pero mientras el tiempo pasa… ¿Qué tal si vamos a ver el partido de fútbol? Juegan los de nuestra clase y…_susurre.
-Ya, los de nuestra clase. No hace falta que digas más cariño._dijo interrumpiéndome.
-No es por lo que piensas.
-Ya sé que no es por Esteban tonta._bromeó mientras se terminaba el cigarro_ Sé que hay por ahí unos ojitos azules que no te dejan dormir en paz.
-Me dejan dormir y muy en paz._dije con voz seria_ Carlos me importa mucho menos de lo que piensas.
-Sí, ya claro…Y yo voy para monja de clausura_ dijo irónicamente.
- Pues, la verdad, el hábito te quedaría bastante bien.
-Venga Sophie deja de engañarte. Estas loquita por él. Por lo menos ahora._afirmó muy segura de si misma.
-¿Pero es que no lo ves? Es insoportable, no lo aguanto. Se pega el día creyéndose mejor que los demás y va por la vida como si le fueran a regalar todo, la vida no es así.
-Sé que no es así cariño._dijo mientras me cogía de la mano_ Pero a pesar de todo lo quieres.
- No, no lo quiero. Al menos no por ahora._dije con voz seria_ Aún no he podido olvidar todo lo que pasó.
-Que te tirara al barro y te hiciese la vida imposible. Mira, Sophie, ha cambiado. Como tú has cambiado y todos hemos cambiado._afirmó con voz melancólica._ Cuando llegaste al instituto todo era muy diferente. Ya eso fue hace dos años.
-Pues él parece que no ha cambiado nada. Puede que ahora nos llevemos medianamente bien, y que no me haga la vida imposible. Pero se la hará a otra persona. No tiene sentimientos.
-Ja ja ja… Todos tenemos sentimientos.
-Pero es tan orgulloso que solo piensa en sí mismo. Le odio._concluí.
- Le quieres odiar que es diferente. Bueno…mi abuela me dijo, que los motivos por los que odias a una persona son los mismos por los que la quieres.
-Buf… Entonces le querría un montón._dije irónicamente.
-Y le quieres.
Un silencio entre nosotras sucedió entre aquellas mesas color verde de la cafetería. Mica había dado en el clavo. Me conocía más que yo misma.
- Bueno mejor dejemos el tema y vamos a ver el fútbol entendido.
-¡Trato hecho! Que les den a los tíos._concluyó Mica con voz animada.

Capitulo 3



Cuando sonó el timbre dos minutos después del intenso interrogatorio de mi mejor amiga, ella todavía seguía partiéndose de risa como si hubiese dicho una tontería. ¿Los sueños ser solo sueños? No, que va. Le dí una palmada a Mica en la espalda y me dirigí hacia el aula de cuarto.
-Bueno, señorita  Sherlock Homes, mientras usted averigua que significa mi estúpido sueño, le importaría ir a clase, las mates nos esperan._le dije en un tono irónico.
- No te lo tomarás en broma cuando sepa que significa._me dijo totalmente convencida._Venga Sophie vamos a clase que te pegas el día pensando en tonterías y llegamos tarde al examen._bromeo mientras se echaba a correr hacia el aula
- Sí claro, encima yo._suspiré.
La Señorita Simon ya estaba repartiendo los folios, nos habíamos distraído tanto que habíamos llegado por lo menos cinco minutos tarde. Mica ya estaba sentada en su pupitre con los bolígrafos sacados dispuesta a sacar el diez que tiene acostumbrado a sacar. Abrí la puerta con la cabeza agachada en símbolo de disculpa por el retraso. Mis mejillas comenzaron a sonrojarse cuando vi que toda la clase me miraba incluido Carlos que estaba sentado en la última fila con ningún signo aparente de preocupación. Era el examen final y yo iba justita. A diferencia de él y Mica; yo si que estaba realmente preocupada. Como no sacase buena nota; se acabó el verano. Se terminó la playa, salir por ahí, ir al cine…Se terminó mi libertad; o por lo menos la poca que me quedaba. Me senté en la tercera fila, delante de un chico muy rarito que se llama Esteban. Saque el estuche de mi nueva cartera, que mi madre me había regalado para mi cumpleaños. Una mochila ridícula de la Hello Kitty que no llevaría ni muerta, si no fuera porque mi madre se sintió muy ofendida al decirle que no me gustaba nada. Carlos desde lejos soltó una carcajada al ver mi magnífica mochila nueva. Me giré y le mire con mala cara, haciéndole ver que no me importaban absolutamente sus burlas de niño mayor. Saqué el boli de color azul y releí el examen haciendo afán de entender algo. El imbécil de Carlos me había distraído y ahora estaba completamente en blanco. Rompió un trocito de folio y se levantó para entregar el examen en blanco a la señora Simon. Al pasar lanzó el papelito dentro de mi mochila color azul celeste. Cuando entregó el examen salió del aula como si nada. Me ponía tan nerviosa, parecía como si no le importará su futuro, ni los estudios ni absolutamente nadie. Como un maldito bloque de hielo. Me agaché a coger la nota. No sabía si abrirla, sería la gota que colmaría el vaso para no poder concentrarme. Pero que iba a hacer, no podía aguantar la tentación. Leí en voz baja la nota.
No sabía que habías cambiado tanto de gustos. P.d.: Suerte.
Será chulo, pensé. Por lo menos se había dignado a mandarme suerte, a parte de reírse de mi mochila claro. Metí la nota a la cazadora vaquera y seguí con el examen como si nada. Intentando sacar concentración de donde no la había. El tiempo pasaba rápido, solo quedaban diez minutos escasos de clase y aún me quedaban unas cuantas cuentas y dos problemas. Y lo más importante, no tenía ni idea de cómo hacerlas. Me comenzó a temblar la mano. Estaba mirando fijamente el examen sin obtener respuesta alguna, cuando una mano me rozó el hombro.
-Chsss… Eso no se hace como lo estás haciendo._me susurró Esteban desde el pupitre de atrás.
- ¿Cómo?_pregunté inquieta.
-Que eso no es así. Mira al frente y escúchame; te digo como se hace. Es fácil tranquila.
Me quede sobresaltada. No esperaba que un chico con el que no me había dirigido la palabra me estuviese ayudando en el examen en el que te juegas todo. Me quede quieta mientras escuchaba todos los pasos que me decía que debía de seguir. Hice dos ejercicios a contrarreloj gracias a su ayuda. El timbre sonó y poca gente quedaba todavía haciendo el examen. Micaela ya había salido hace una media hora, poco después de Carlos. Me levanté para entregarle el examen a la profesora. Tampoco me había salido tan mal después de todo.
- Muchas gracias_le susurré a Esteban mientras recogía la mochila
-No pasa nada._dijo con voz amable _ Era un examen un poco complicado.
-¿Solo un poco?_dije irónicamente.
-Bueno… depende de cómo lo mires. A mí no me mandan notas en mitad de un examen.
Soltó una carcajada mostrando unos blancos y perfectos dientes, mientras se disponía a salir del aula. Al cruzar el umbral se giró y me miró con cara seria. Me asombró el color de sus ojos; un marrón casi negro. Todo lo contrario a los de Carlos.
-Ah por cierto…Bonita mochila._bromeó mientras esbozaba una leve sonrisa.

Capitulo 2


- ¿Me estás diciendo…qué entonces tus ojos se volvieron azules?_Me preguntó Micaela con los ojos abiertos como platos
- No eran simplemente azules, eran sus ojos. Su azul, su brillo, su todo. Era como si el mismo me estuviese mirando ¿entiendes?
-Pero… a ver… Era azul azul, o azul tipo lentilla, eso también es importante.
-No Mica, eran sus ojos._Le dije en un suspiro_ Sé como mira, conozco sus ojos a la perfección. Eran suyos.

Mica es mi mejor amiga. Tiene una manera diferente de ver la vida. Es la persona en la que más confio y sé que siempre puedo contar con ella. Pero sobretodo me obliga a contarle todos mis sueños, porque cree que los sueños describen el futuro y que todo está relacionado. Aunque nunca lo ha demostrado. Yo no creo en ello, pero bueno es mi mejor amiga y supongo que tengo que apoyarla hasta incluso en sus tonterías de sueños y leyendas antiguas, que ya nadie lee.

-¿Y cuando te despertaste?¿Ya no pasó nada más?_preguntó entusiasmada por descubrir el significado de mi sueño.
- Pues no se. Vi mis propios ojos en el lavabo y solo me dio tiempo a volver a mirar a la señora loca, que me señalaba todo el tiempo.
- Espera espera… ¿Qué vistes tus propios ojos? Hay dios que locura, tengo que descubrir que significa esto Sophie._dijo mientras escribía todos los detalles en su pequeña libreta rosa que usaba para todos sus misterios y cuentos.
-Mica, alo mejor era un simple sueño y solo eso…
- Ningún sueño se queda en nada cariño_ afirmó entre carcajadas.