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A pesar de lo mal que nos vaya todo, siempre quedará la imaginación. Esa magia de creer en que los sueños se cumplan en perseguir nuestras expectativas. En encontrar la felicidad.

domingo, 23 de septiembre de 2012

Capitulo 4.


- Pues el chico no está nada mal_afirmó Mica
-Bueno, un chico normalillo.
-Que dices tía, ¿has visto que cuerpo tiene? Bien que digas que sea raro y todo el royo, pero lo que es; es._dijo totalmente convencida.
-Bueno…si tú lo dices. Además al fin y al cabo, tampoco es tan raro._pensé.
-A mi me pone.
-¿Cómo que te pone?_pregunte asombrada.
-Sí, es un chico interesante. Es guapo, cara bonita, buen cuerpo y también inteligente. Además tiene un aire misterioso, como si ocultara algo ¿sabes?_dijo totalmente pensativa mientras nos encaminábamos a la cafetería.
-Venga Mica, todo en esta vida no oculta algo. Ni los sueños, ni Esteban, ni nadie.
-Los sueños no sé, pero él estoy convencida de que sí. Esconde algo misterioso debajo de la ropa._bromeó mientras se echaba a reír.
-Por favor Mica…_dije moviendo la cabeza.
Entramos a la cafetería y nos sentamos en una de las últimas mesas. Unas mesas de color verde en las que nos pasábamos prácticamente todos los recreos. Una camarera vino para preguntar que queríamos tomar. Mica se pidió una limonada. Yo no quería nada, al menos no por ahora. Cuando la muchacha se marchó, tras traer su pedido Micaela sacó el paquete de cigarrillos y se encendió un cigarro.
-Mira que no tienes sentido del humor eh._dijo mientras exhalaba el humo hacia mi pelo_ El único secreto que tiene Esteban, es que está loquito por ti.
-¿Él? Si, ya… claro._dije irónicamente_ Que me haya chivado una pregunta en medio de un examen no significa nada y lo sabes. Y deja de tirarme humo, que luego oleré fatal.
- Ya no es solo eso. Es lo que te ha dicho después, se notaba como estaba un poco celoso. Es como te mira. Es todo.
- Sí, todo…sobretodo porque no hay nada por lo que pensar que le guste a Esteban, Mica_ le aclaré mosqueada.
-Te olvidas que yo siempre tengo razón. Dios Sophie… ¡Era un examen de mates!
-¿Y que?_pregunté.
-Pues que nadie se juega el cuello así por alguien, si no es porque esta totalmente enamorado de él ¿entiendes?
-O porque es buena persona y quiere ayudar simplemente.
-Bueno bueno, el tiempo me dará la razón.
-Sí pero mientras el tiempo pasa… ¿Qué tal si vamos a ver el partido de fútbol? Juegan los de nuestra clase y…_susurre.
-Ya, los de nuestra clase. No hace falta que digas más cariño._dijo interrumpiéndome.
-No es por lo que piensas.
-Ya sé que no es por Esteban tonta._bromeó mientras se terminaba el cigarro_ Sé que hay por ahí unos ojitos azules que no te dejan dormir en paz.
-Me dejan dormir y muy en paz._dije con voz seria_ Carlos me importa mucho menos de lo que piensas.
-Sí, ya claro…Y yo voy para monja de clausura_ dijo irónicamente.
- Pues, la verdad, el hábito te quedaría bastante bien.
-Venga Sophie deja de engañarte. Estas loquita por él. Por lo menos ahora._afirmó muy segura de si misma.
-¿Pero es que no lo ves? Es insoportable, no lo aguanto. Se pega el día creyéndose mejor que los demás y va por la vida como si le fueran a regalar todo, la vida no es así.
-Sé que no es así cariño._dijo mientras me cogía de la mano_ Pero a pesar de todo lo quieres.
- No, no lo quiero. Al menos no por ahora._dije con voz seria_ Aún no he podido olvidar todo lo que pasó.
-Que te tirara al barro y te hiciese la vida imposible. Mira, Sophie, ha cambiado. Como tú has cambiado y todos hemos cambiado._afirmó con voz melancólica._ Cuando llegaste al instituto todo era muy diferente. Ya eso fue hace dos años.
-Pues él parece que no ha cambiado nada. Puede que ahora nos llevemos medianamente bien, y que no me haga la vida imposible. Pero se la hará a otra persona. No tiene sentimientos.
-Ja ja ja… Todos tenemos sentimientos.
-Pero es tan orgulloso que solo piensa en sí mismo. Le odio._concluí.
- Le quieres odiar que es diferente. Bueno…mi abuela me dijo, que los motivos por los que odias a una persona son los mismos por los que la quieres.
-Buf… Entonces le querría un montón._dije irónicamente.
-Y le quieres.
Un silencio entre nosotras sucedió entre aquellas mesas color verde de la cafetería. Mica había dado en el clavo. Me conocía más que yo misma.
- Bueno mejor dejemos el tema y vamos a ver el fútbol entendido.
-¡Trato hecho! Que les den a los tíos._concluyó Mica con voz animada.

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