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A pesar de lo mal que nos vaya todo, siempre quedará la imaginación. Esa magia de creer en que los sueños se cumplan en perseguir nuestras expectativas. En encontrar la felicidad.

jueves, 27 de septiembre de 2012

Capitulo 8


De repente un timbrido anuncio que el recreo había terminado y que todos los alumnos debíamos volver a nuestras respectivas clases. A pesar de que la siguiente clase era historia y era mi asignatura favorita, sabía que  me sería imposible concentrarme. Hoy estaba teniendo un día pésimo. Pero a pesar de todo entré a clase, concienciada de que no me iba a distraer con cualquier tontería que me dijera Carlos en mitad de clase. Ni siquiera pensaba abrir sus notitas. Me prometí no maltratarme a mi misma haciéndolo, porque sabía que luego estaría peor. Entré y me senté junto a Mica en una de las últimas mesas en la fila de la derecha. No me apetecía que la profesora me viese distraída, pues era la única asignatura que se me daba bien. A si que me acomodé y me limite a callar y mirar al frente. Terminaron de entrar los alumnos más atrasados.
-Eh Sophie._susurró Mica_ Carlos no está.
-¿Qué?_pregunté.
-Que Carlos se ha debido de largar en la hora del recreo. No ha venido a clase de historia.
-Que haga lo que quiera._ dije entrecortada_ Seguro que se ha ido de escapada romántica con la morena aquella.
-Bueno…si tú lo dices._dijo preocupada.
La cara de Mica anunciaba que algo estaba ocurriendo. Se le nota a la legua cuando le pasa algo y este era el momento.
-¿Por qué pones esa cara?_pregunté
-No sé…Tengo la sensación de que algo no va bien.
-Algo…¿sobre qué?_cuestione intrigada.
-Pues que Carlos no se salta las clases nunca Sophie. Bien que sea un descarado y que no le importen los estudios, pero su padre le obliga a venir a clase. Y hasta ahora nunca ha faltado.
-Pues algún día sería la primera vez ¿no?
Giré la cara y seguí mirando hacia el frente. La idea de que a Carlos le hubiese sucedido algo era descabellada. Sabía perfectamente que se había largado con aquella morena. Pero seguía habiendo algo dentro de mí que me hacía preocuparme por él. Las palabras de Mica me hicieron recapacitar ¿Y si realmente le había pasado algo? No, seguro que no. Debía estar tranquila y en cualquier caso; él no se merecía que estuviera preocupada por su estado. No se lo merecía. Si se había saltado la clase era problema suyo. Tal vez, se había enamorado de aquella chica y había decidido marcharse de casa con ella. Aunque eso sí que era improbable. ¿Carlos?...¿enamorado? Imposible.
 Abrí la carpeta y comencé a dibujar cosas sin sentido. Unos pocos garabatos que sacaban lo que tenía dentro en esos instantes. Estaba empezando a concentrarme cuando un papelito me dio de pleno en la cabeza. ¿Un papelito? No tenía ni idea de quien era. El único que solía mandarme notitas en clase era Carlos y no estaba. ¿Quién podía haber sido el remitente de aquella nota? Decidí abrirla. La desdoblé y pude ver una caligrafía perfecta en color verde.
“¿Qué te parece si quedamos un rato esta noche y tomamos algo? Así vuelvo a intentar animarte. Aunque no sé si podré, me lo pones difícil.”
Del susto me levanté. Y me giré a ver quien había podido ser el autor de aquella nota. A lo lejos, pude ver la perfecta sonrisa de Esteban. Me sonreí a mi misma. Pero mi felicidad solo me duró unos escasos segundos. Una mano se posó sobre mi hombro y me lo apretó. La sonrisa de Esteban se difuminó, al igual que la mía.
-Señorita ¿qué se supone que está haciendo?_dijo la profesora con temple serio.
-Eh…yo_ susurré.
-¿Usted qué?_me preguntó_ Váyase de mi clase ahora mismo, y para mañana reflexiona usted en veinte líneas lo que molesta a los compañeros levantándose en medio de clase.
Me quedé ahí plantada inmóvil. Todos los alumnos de la clase me miraban, incluso algunos se reían. Recogí mis cosas y me dirigí fuera del aula.
-No pensaba que era usted del tipo de alumnos que molestaban en clase._dijo la profesora enfurecida.
Abrí la puerta y me deslicé tras ella. Salí al recreo y me senté junto a unas grandes macetas llenas de rosas. Ese olor me encantaba, era mi flor favorita. Ese lugar me inspiraba gran tranquilidad. El sol me daba en la cara como esta mañana cuando me desperté tras esa pesadilla. La verdad es que ahora estaba demasiado cansada. Tenía ganas de llegar a casa y largarme un poco de mi realidad. Comencé a pensar en la nota de Esteban. Ese chico cada minuto me sorprendía más. Era más atrevido de lo que parecía. Pero ahora debía buscar las palabras apropiadas para decirle que no podía quedar con él. No porque no quisiera, sino porque ya había quedado, con Mica y con ese personaje misterioso que tanto me intrigaba conocer.

1 comentario:

  1. Me encanta la historia sigueme que te sigo http://givecolortomylife.blogspot.com.es/ u beso!! ;)

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