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A pesar de lo mal que nos vaya todo, siempre quedará la imaginación. Esa magia de creer en que los sueños se cumplan en perseguir nuestras expectativas. En encontrar la felicidad.

domingo, 23 de septiembre de 2012

Capitulo 3



Cuando sonó el timbre dos minutos después del intenso interrogatorio de mi mejor amiga, ella todavía seguía partiéndose de risa como si hubiese dicho una tontería. ¿Los sueños ser solo sueños? No, que va. Le dí una palmada a Mica en la espalda y me dirigí hacia el aula de cuarto.
-Bueno, señorita  Sherlock Homes, mientras usted averigua que significa mi estúpido sueño, le importaría ir a clase, las mates nos esperan._le dije en un tono irónico.
- No te lo tomarás en broma cuando sepa que significa._me dijo totalmente convencida._Venga Sophie vamos a clase que te pegas el día pensando en tonterías y llegamos tarde al examen._bromeo mientras se echaba a correr hacia el aula
- Sí claro, encima yo._suspiré.
La Señorita Simon ya estaba repartiendo los folios, nos habíamos distraído tanto que habíamos llegado por lo menos cinco minutos tarde. Mica ya estaba sentada en su pupitre con los bolígrafos sacados dispuesta a sacar el diez que tiene acostumbrado a sacar. Abrí la puerta con la cabeza agachada en símbolo de disculpa por el retraso. Mis mejillas comenzaron a sonrojarse cuando vi que toda la clase me miraba incluido Carlos que estaba sentado en la última fila con ningún signo aparente de preocupación. Era el examen final y yo iba justita. A diferencia de él y Mica; yo si que estaba realmente preocupada. Como no sacase buena nota; se acabó el verano. Se terminó la playa, salir por ahí, ir al cine…Se terminó mi libertad; o por lo menos la poca que me quedaba. Me senté en la tercera fila, delante de un chico muy rarito que se llama Esteban. Saque el estuche de mi nueva cartera, que mi madre me había regalado para mi cumpleaños. Una mochila ridícula de la Hello Kitty que no llevaría ni muerta, si no fuera porque mi madre se sintió muy ofendida al decirle que no me gustaba nada. Carlos desde lejos soltó una carcajada al ver mi magnífica mochila nueva. Me giré y le mire con mala cara, haciéndole ver que no me importaban absolutamente sus burlas de niño mayor. Saqué el boli de color azul y releí el examen haciendo afán de entender algo. El imbécil de Carlos me había distraído y ahora estaba completamente en blanco. Rompió un trocito de folio y se levantó para entregar el examen en blanco a la señora Simon. Al pasar lanzó el papelito dentro de mi mochila color azul celeste. Cuando entregó el examen salió del aula como si nada. Me ponía tan nerviosa, parecía como si no le importará su futuro, ni los estudios ni absolutamente nadie. Como un maldito bloque de hielo. Me agaché a coger la nota. No sabía si abrirla, sería la gota que colmaría el vaso para no poder concentrarme. Pero que iba a hacer, no podía aguantar la tentación. Leí en voz baja la nota.
No sabía que habías cambiado tanto de gustos. P.d.: Suerte.
Será chulo, pensé. Por lo menos se había dignado a mandarme suerte, a parte de reírse de mi mochila claro. Metí la nota a la cazadora vaquera y seguí con el examen como si nada. Intentando sacar concentración de donde no la había. El tiempo pasaba rápido, solo quedaban diez minutos escasos de clase y aún me quedaban unas cuantas cuentas y dos problemas. Y lo más importante, no tenía ni idea de cómo hacerlas. Me comenzó a temblar la mano. Estaba mirando fijamente el examen sin obtener respuesta alguna, cuando una mano me rozó el hombro.
-Chsss… Eso no se hace como lo estás haciendo._me susurró Esteban desde el pupitre de atrás.
- ¿Cómo?_pregunté inquieta.
-Que eso no es así. Mira al frente y escúchame; te digo como se hace. Es fácil tranquila.
Me quede sobresaltada. No esperaba que un chico con el que no me había dirigido la palabra me estuviese ayudando en el examen en el que te juegas todo. Me quede quieta mientras escuchaba todos los pasos que me decía que debía de seguir. Hice dos ejercicios a contrarreloj gracias a su ayuda. El timbre sonó y poca gente quedaba todavía haciendo el examen. Micaela ya había salido hace una media hora, poco después de Carlos. Me levanté para entregarle el examen a la profesora. Tampoco me había salido tan mal después de todo.
- Muchas gracias_le susurré a Esteban mientras recogía la mochila
-No pasa nada._dijo con voz amable _ Era un examen un poco complicado.
-¿Solo un poco?_dije irónicamente.
-Bueno… depende de cómo lo mires. A mí no me mandan notas en mitad de un examen.
Soltó una carcajada mostrando unos blancos y perfectos dientes, mientras se disponía a salir del aula. Al cruzar el umbral se giró y me miró con cara seria. Me asombró el color de sus ojos; un marrón casi negro. Todo lo contrario a los de Carlos.
-Ah por cierto…Bonita mochila._bromeó mientras esbozaba una leve sonrisa.

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